Elvira Lindo y “su” Nueva York

Existen ciudades que enamoran por su complejidad, por su historia o, simplemente, porque la hemos vivido a través de la ficción en múltiples ocasiones. Nueva York es una de las más enigmáticas. Todos conocemos sus barrios, sus calles y edificios gracias a las películas de Woody Allen o las novelas de Paul Auster, Philip Roth, John Dos Pasos, Truman Capote y muchos otros, por citar varios ejemplos. Todos hemos soñado, en alguna ocasión, con vivir alguna que otra aventura allí. Reconozco que me he dejado llevar en más de una ocasión por esos rincones iluminados con millones de watios en los que se erigen monumentales edificios y kilométricas calles. La historia de Nueva York es, además, parte esencial de la historia del siglo XX y XXI. Asimismo, la Gran Manzana ha sido y es centro neurálgico de la actividad socio-económica mundial. El famoso “sueño americano” comenzaba para muchos en esta gran urbe.

Elvira Lindo, a quien tuve el honor de presentar una vez ante una algarabía de adolescentes –experiencia esta inolvidable, ya que nunca creí ser nadie para presentar a alguien–, ha publicado no hace mucho Lugares que no quiero compartir con nadie (Seix Barral), un diario personal de “su” Nueva York, aquella ciudad en la que vive a ratos, que saborea siempre que puede y en la que se ha enfrentado a nuevos retos personales y profesionales. Quisimos hablar con ella, saber un poco más sobre su visión de lo neoyorquino e intercambiar opiniones con una de las escritoras más importantes que tenemos a día de hoy. Y, la verdad sea dicha, fue un placer. Desde aquí, le agradecemos ser la primera “víctima” de nuestra sección de entrevistas. Iletrado pero cuerdo es un proyecto joven, con ganas de hacer grandes cosas y muy sincero. Dicho de otro modo, aún no somos nadie. Sin embargo, Elvira no tuvo reparos. Por esa razón, nos levantamos el sombrero –aunque no tengamos–, aplaudimos con energía su decisión –esperemos que no se arrepienta– y volvemos a agradecerle el hecho de contestar a nuestras preguntas. Aquí tenéis nuestra charla.

 Pregunta: Quizá nos equivoquemos pero… ¿es Nueva York, probablemente, la ciudad de todos?

Elvira Lindo: Bueno, ese es un tópico que responde en parte a la realidad. Nueva York es una ciudad que no te rechaza por el hecho de que vengas de fuera, de que seas extranjero, pero puede ser muy dura, claro, como todas las ciudades, en especial, si se viene sin trabajo, sin papeles, y sin dinero. Yo creo que es abierta culturalmente y dura económicamente.

 P: A través de la literatura y el cine se pueden saborear muchos de los matices que identifican a una ciudad. Con tu nuevo libro realizas un suculento recorrido por esa Gran Manzana que sigue sorprendiendo a propios y extraños. ¿Por qué seduce tanto?

E. L.: Porque está abierta a los ojos de cualquiera, porque no es una ciudad secreta, no es difícil entrar en ella. Es energética, dinámica, a veces romántica, a veces sórdida, es vital a todas las horas del día.

P: ¿Cómo definirías lo neoyorquino?

E. L.: Es una mezcla de muchas cosas. No me gusta definir, porque me parece simplista. Un neoyorkino es cualquiera que lleve aquí un tiempo y sienta la ciudad como suya, pero hay una esencia, claro, del viejo Nueva York. A los neoyorkinos de origen se les nota. Son hijos, nietos o bisnietos de inmigrantes con vidas muy duras.

P: De entre todos los rincones, ¿tienes alguno favorito?

E. L.: Pues mi barrio, la zona del Museo de Historia Natural.

P: Imaginamos que habrás visto muchas películas y leído obras cuyo protagonista –explicita o implícitamente– sea Nueva York. ¿Cuáles te han marcado/gustado más?

E. L.: Enemigos, una historia de amor, es una historia de inmigrantes judíos después de la segunda guerra mundial. También Fiebre del Sábado Noche, Misterioso asesinato en Manhattan, Broadway Dani Rose, Érase una vez en América, Smoke, uf, son muchas.

P: Del 1 al 10, ¿cuánto has disfrutado escribiendo Lugares que no quiero compartir con nadie?

E. L.: 10

P: Hemos leído en alguna entrevista previa que Nueva York te ha dado la oportunidad de “aprender a no dar la vida por supuesta”. ¿Qué querías decir con ello?

E. L.: Porque tuve que empezar de cero. En todos los sentidos: idioma, costumbres, amigos… Y no tenía la edad de un Erasmus, en Madrid tenía mi vida hecha. Fue difícil y excitante.

P: Vives seis meses al año allí. Para un primerizo, ¿son todos los meses óptimos para descubrir la ciudad?

E. L.: El clima en Nueva York siempre es desafiante: viento con lluvia, lluvia torrencial, tormenta de nieve, calor asfixiante, humedad insoportable… Y algunos días buenos entre medias.

P: ¿Se siente uno pequeño allí?

E. L.: No, yo no me siento pequeña. Hay muchos rincones muy acogedores. Ese es otro tópico. Nueva York es una ciudad buena para vivir y pasear.

P: Recuerdo haber leído ‘Ventanas de Manhattan’, de Antonio Muñoz Molina, y sentir un deseo irrefrenable de volar hacia ese lugar. Ahora, con tu obra me pasa lo mismo. ¡Menudo dúo formáis!

E. L.: A mí me encanta que la gente lea los dos libros. Son muy diferentes y, a un tiempo, visiones de dos personas que también tienen muchas cosas en común: en el de Antonio yo estoy muy presente, y en el mío él está muy presente. Y eso me encanta.

 Elvira Lindo. Fotografía de Xavi Menós

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